jueves, 19 de junio de 2014

Los componentes del nitruro de boro (boro y nitrógeno) están justo a ambos lados del carbono en la tabla periódica, por lo que sus propiedades tienden a ser relativamente similares. Aunque los nanotubos de nitruro de boro ya habían sido investigados, son menos conocidos que los nanotubos de carbono. Al examinar detalladamente ambos, uno junto al otro, como ha hecho el equipo de Lydéric Bocquet, en un primer momento sí parece que son idénticos, excepto por sus propiedades eléctricas: Los nanotubos de carbono son conductores o semiconductores, mientras que los nanotubos de nitruro de boro son aislantes. Por eso los investigadores se sorprendieron al encontrar una diferencia tan grande entre sus respectivos niveles de fricción, aún cuando estructuralmente son en esencia iguales. Hay una diferencia oculta que los científicos todavía no conocen con certeza.

No está claro todavía qué aplicaciones prácticas puede tener este hallazgo, pero, tal como sugiere Bocquet, los nanotubos de alta fricción podrían servir como nuevo material para amortiguar golpes.

Los nanotubos, que son cilindros microscópicos mil veces más delgados que un cabello humano, han sido objeto de intensa investigación, y tienen aplicaciones potenciales como por ejemplo células solares, sensores químicos y materiales compuestos reforzados, entre muchas otras. La mayor parte de las investigaciones se han centrado en los nanotubos de carbono, y se ha venido considerando que las propiedades de otros nanotubos eran muy similares a las de los de carbono.

Así que ha resultado toda una sorpresa el hallazgo que han hecho unos científicos de la Universidad de Lyon en Francia, el Centro Nacional francés para la Investigación Científica (CNRS), y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos. Mientras realizaban pruebas con nanotubos de carbono y nanotubos de nitruro de boro, encontraron que al menos en cuanto a la fricción, una propiedad fundamental, los dos tipos aparentemente idénticos de nanotubos no sólo son diferentes, sino que tienen comportamientos casi opuestos: Los nanotubos de carbono son tan resbaladizos que se les describe como poseedores de superlubricidad. Los nanotubos de nitruro de boro, por su parte, exhiben un grado de fricción muy alto, algo del todo inesperado.
Lo que el equipo de Matthias B. Hullin capta es una especie de eco de luz compuesto por datos lumínicos que portan información sobre cuánto ha tardado cada haz en llegar al objeto oculto contra el cual ha rebotado. A partir de esta información, es factible reconstruir el objeto. Dicho de otro modo, parte de la luz proyectada contra la pared ha entrado también en contacto con el objeto desconocido y por tanto lleva información valiosa con ella sobre su forma y apariencia. Para poder medir tales ecos, se requiere una cámara especial, que ha sido desarrollada por el equipo de investigación.

La precisión del nuevo método tiene sus límites, por supuesto, pero puede ser útil para tener una idea de qué hay al otro lado de una esquina o situación similar si por cualquier razón no es posible asomarse a mirar ni enviar un robot. Además, el equipo de Hullin asume que, teniendo en cuenta el rápido desarrollo de los componentes técnicos y de los modelos matemáticos, pronto se podrá alcanzar una resolución aún más a
Unos científicos han desarrollado un novedoso sistema de captación de imágenes que puede ver lo que hay al otro lado de una esquina, sin usar espejos ni tubos curvados a modo de periscopios. Utilizando luz reflejada difusamente, reconstruye la forma de los objetos fuera de su campo de visión.

Un láser ilumina la pared; una cámara contempla la escena. Nada más que la superficie blanca de la pared, con un brillante punto de luz incidiendo sobre ella, puede verse a través de la lente. Un ordenador registra esas imágenes inicialmente ordinarias, y a medida que los datos se van procesando, poco a poco, aparece en la pantalla la silueta de un objeto que estaba al lado, fuera de la línea de visión de la cámara.

En esto consiste el proceso de reconstrucción, mediante luz difusamente dispersa, de imágenes de objetos situados fuera del campo visual.

La cámara, combinada con un procedimiento matemático, permite a los creadores de la técnica, de la Universidad de Bonn en Alemania y la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver, Canadá, transformar virtualmente esta pared en un espejo.

El láser que incide contra la pared se convierte en una fuente de luz dispersa, que sirve como fuente de información crucial. Parte de esta luz regresa hacia la pared y finalmente alcanza la cámara.



Por otro lado, las propiedades de las nanoantenas desarrolladas en el NTC de la Universitat Politècnica de València las convierten en un componente idóneo para la fabricación de chips fotónicos avanzados. “Permitiría abaratar el proceso de producción y reducir al mismo tiempo el tamaño de los equipos. Por ejemplo, con esta nanoantena podríamos construir miles de elipsómetros o sensores plasmónicos en un chip.  Estos dispositivos se usan como biosensores, y en la actualidad, son muy voluminosos y caros, aparte de requerir personal experto para su manejo. La solución con nanoantenas permitiría obtener dispositivos muy sencillos de usar.” (Fuente: UPV)
nvestigadores de la Universitat Politècnica de València (España) han diseñado y fabricado unas nuevas nanoantenas ópticas de altas prestaciones que permitirían, entre otras muchas ventajas, incrementar la velocidad de transmisión de datos por fibra óptica o de escritura de un disco duro magnético, así como mejorar operaciones de biosensado.

Su trabajo fue portada el pasado mes de mayo de la revista Laser and Photonics Reviews, una de las publicaciones más relevantes en el campo de la fotónica en el ámbito internacional.

El principal hito de esta investigación reside en que la nanoantena es capaz de radiar luz con cualquier tipo de polarización, ya sea lineal, circular o elíptica, sin necesidad de modificar su morfología. La polarización generada se puede modificar de forma dinámica, con un tiempo de respuesta inferior a 1 nanosegundo.

“La posibilidad de cambiar dinámicamente la polarización permitiría su uso en redes ópticas de alta velocidad donde se usa multiplexación por polarización para mejorar la velocidad total de transmisión de datos. En biosensores, podemos medir el cambio de polarización producido por una sustancia en la escala nano, lo que nos daría detalles de sus propiedades”, explica Alejandro Martínez, investigador del Centro de Tecnología Nanofotónica de la UPV

Martínez destaca también el uso de luz polarizada circularmente para escritura láser en discos magnéticos. “Con nuestro avance, se podrían conseguir velocidades de escritura más altas y en tamaños más pequeños, lo que llevaría a una mayor densidad de almacenamiento de datos en discos duros”, añade.
Los padres de Mesa son cirujanos, y también dio un salto hacia lo desconocido al estudiar arquitectura. “La arquitectura integraba todas esas cosas sobre las que yo quería conocer: arte, ciencia, humanidades“, afirma. “Fue el tipo de estudio más completo y satisfactorio que pude encontrar”.

La Casa Hemeroscopio en Madrid, España, construida en 2009, es impresionante por más de una razón. García-Abril y Mesa recogieron elementos descartados de infraestructuras, incluyendo grandes vigas, añadieron abundantes cantidades de cristal, y en el proceso construyeron una gran casa con líneas modernistas clásicas y espacios abiertos. A continuación se mudaron a ella: Se convirtió en la residencia principal de la pareja, que tiene cuatro hijos.

Esa casa fue tanto su vivienda como su laboratorio. "Como usuarios, nos encantaba vivir en una atmósfera de iluminación y transparencia, que nos daba una sensación magnífica por estar en cualquier lugar de la casa y aún ver a nuestros chicos. Como arquitectos, era nuestro laboratorio. Superamos el riesgo psicológico de encontrar que no nos gustaba. Pero no éramos sólo nosotros; nuestros amigos y familia descubrieron que les gustaba este espacio. Ello ha sido esencial para nuestra investigación. Fue un descubrimiento”.

El uso y reutilización de materiales básicos pensados inicialmente para infraestructuras, enfatiza Mesa, ayudó a la pareja a reconocer que la buena arquitectura puede hacerse a un buen precio.