martes, 7 de junio de 2016

COCHASQUI

El viernes pasado yo y mi curso junto a todos los cursos de nuestro nivel nos fuimos de paseo o de visita pedagogica al centro arqueologico cochasqui, este centro junto a todo tienes disponible es un lugar maravilloso.
El parque arqueologico cochasqui es un sitio muy bello donde se siente una energia muy alta que es capaz de darte mas fuerzas cuando estes cansadp e incluso nunca sentir el cansado aunque ya hubieras caminado como una hora alrededor del sitio que actualmente cuenta con 86 hectareas aproximadamente ya que en un principio se estimaba que este parque contaba con 350 hectareas pero por diversos factores quedo reducidos a casi la cuarta, uno de los motivos por lo que quedo tan pequeño es porque una vez descubieras las piramides por un arqueologo aleman las dejo a la interperie y los hombres saqueron estas piramides en busca de tesoros pre coloniales.
Varias investigaciones llevan a creer que Cochasquí, como otros centros arqueológicos, son fiel evidencia de la cultura Quitu-Cara, una desarrollada organización social, tecnológica y científica que habitó una vasta región desde la Costa hasta la Amazonía y desde el norte de la provincia de Pichincha, hasta la región sur de Colombia.
Las pirámides tienen como elemento constructivo predominante la cangahua. En la conformación urbanística, la orientación de los monumentos no guarda un orden predeterminado. El volumen corresponde a una escala mayor que destaca el carácter y la fusión de las pirámides con relación a sus entornos naturales y astronómicos.
La imponencia y majestuosidad del conjunto denota el desarrollo tecnológico-científico de la cultura pre-incásica que se asentó con esta región. Los museos cuentan con muestras de importancia etnográfica y para recrear un ambiente autóctono de las viviendas prehispánicas, el Museo Arqueológico tiene piezas de cerámica, lítica y obsidiana, en una construcción de cangahua, carrizo, paja de páramo, madera y otros
lo ultimo por decir esque si van a visitar este sitio lleven una chompa demas ya que por estar a 3000m.s.n.m. es un poco frio. 

jueves, 19 de junio de 2014

El nuevo algoritmo se vale de los eventos de cambio de brillo de baja latencia de un sensor de visión dinámica, así como de los datos de una cámara normal, a fin de extraer información crucial para lograr que un sistema robótico reaccione con mayor destreza y rapidez ante obstáculos inesperados cuando viaja a gran velocidad. La fotografía de la izquierda muestra la visión normal que se obtiene mediante la cámara, y la de la derecha muestra los citados eventos de cambio de brillo de baja latencia, marcados en rojo y azul, superpuestos en la imagen en blanco y negro de la cámara. (Imagen: Cortesía de los investigadores)

Estos científicos han desarrollado un algoritmo, el primero de su tipo, que aprovecha los datos de esa nueva clase de sensores, y gracias al cual se podría conseguir que los robots que se mueven a gran velocidad no pierdan la eficacia que poseen a baja velocidad.

Un robot que utilizase su algoritmo podría actualizar su posición cada milésima de segundo, más o menos, permitiéndole esto realizar maniobras mucho más ágiles y precisas.
Una de las razones por las que las personas comunes aún no tenemos coches que conduzcan solos ni hay minihelicópteros robóticos entregando a domicilio objetos físicos comprados online por un inquilino, es que los vehículos autónomos tienden a perder bastante eficiencia cuando se ven sometidos a condiciones muy exigentes, como por ejemplo las inherentes de circular a gran velocidad. Un sistema de conducción automática que permite aparcar impecablemente un automóvil, moviéndose obviamente a la baja velocidad que es propia del acto de aparcar un coche, puede tener en cambio problemas en reaccionar a tiempo ante un obstáculo imprevisto cuando el vehículo que pilota circula a 60 kilómetros por hora (37 millas por hora).

Parte del problema es el tiempo que se necesita para obtener e interpretar los datos de las cámaras. Un vehículo autónomo que utilice una cámara estándar para vigilar sus alrededores podría necesitar aproximadamente una quinta parte de un segundo para actualizar su posición. Eso es suficientemente bueno para unas condiciones de operación normales, pero no lo bastante rápido como para afrontar lo inesperado.

El equipo de Andrea Censi, un investigador del Laboratorio de Sistemas de Información y de Decisión (LIDS por sus siglas en inglés), adscrito al MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en Cambridge, Estados Unidos, y Davide Scaramuzza, de la Universidad de Zúrich en Suiza, ha llegado a la conclusión de que una buena solución podría ser complementar las cámaras con sensores de un nuevo tipo, conocido como sensor neuromórfico, que pueden tomar mediciones un millón de veces por segundo.
l próximo hito principal para el VTOL X-Plane está programado para finales de 2015, cuando las cuatro compañías seleccionadas tendrán que entregar sus diseños preliminares. En ese momento, la DARPA pasará a revisarlos a fin de decidir cuál construir para demostrar su eficiencia y poner a prueba la tecnología, con el objetivo de efectuar pruebas de rendimiento en vuelo en el período 2017-2018.
Los aviones son más veloces que los helicópteros, pero éstos pueden despegar y aterrizar en vertical, además de poder quedarse detenidos flotando en el aire. Lograr lo mejor de ambos mundos es un objetivo de la aeronáutica desde hace mucho tiempo. Pero los aviones capaces de despegar y aterrizar en vertical no han conseguido aún incrementar la velocidad máxima sin sacrificar el radio de autonomía, la eficiencia o la capacidad de carga.

Ahora, se le está dando a esta asignatura pendiente un gran empuje, que promete revolucionar el campo de los aviones con despegue y aterrizaje en vertical, o aviones VTOL por sus siglas en inglés.

El programa VTOL X-Plane (VTOL Experimental Plane), de la agencia gubernamental estadounidense DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), tiene como meta superar estos retos. Entre los objetivos, figuran aumentar sustancialmente la velocidad máxima sostenida (casi duplicarla), incrementar la eficiencia cuando el avión está detenido flotando en el aire, y asegurar que puede transportar una carga útil de al menos el 40 por ciento del peso bruto del vehículo.

En un importante paso adelante hacia esa meta, la DARPA ha otorgado contratos a cuatro importantes compañías, Boeing, Sikorsky, Karem Aircraft, Inc. y Aurora Flight Sciences Corporation. Cada una de ellas aporta su experiencia y propuestas de diseño.
Para poner en funcionamiento el exoesqueleto, se ayuda a la persona a introducirse en el traje y se le pone una gorra equipada con electrodos que recoge sus ondas cerebrales. Estas señales se transmiten a un ordenador que va en una mochila, donde se descodifican y se utilizan para mover los transmisores hidráulicos del traje.

El exoesqueleto está alimentado por una batería que también se lleva en la mochila y permite un uso continuado de dos horas.

Nicodelis asegura que los movimientos son muy suaves y que parecen más de humanos que de robots. Los pies van apoyados sobre unas placas dotadas de sensores que detectan cuando se hace contacto con el suelo. Con cada paso, la señal se dispara a un dispositivo de vibración cosido en el antebrazo de la camisa de usuario. El dispositivo ‘engaña’ al cerebro para que piense que la sensación proviene de su pie.

En las simulaciones de realidad virtual, los pacientes sentían que sus piernas se movían y tocaban algo, según el neuroingeniero.

Aún no se sabe hasta qué punto la persona que lleve el traje robótico va a poder caminar y patear el balón. El proyecto ha sido criticado por otros neurocientíficos, que ven en esta puesta en escena un acto de explotación de personas con discapacidad para promover una investigación aún de difícil aplicación. (Fuente: SINC)
Un equipo de 150 científicos e ingenieros, reunidos en un consorcio denominado Walk Again Project, ha sido capaz de desarrollar un exoesqueleto controlado con la mente que hará posible que un joven con parálisis pueda caminar y dar el chute inaugural del Mundial de Fútbol de Brasil. Lo hará hoy a las cinco de la tarde (hora local) en el estadio Arena Corinthians, de São Paulo, ante 70.000 espectadores y una audiencia de miles de millones de personas. En España serán las 21:00, hora peninsular.

Con este acto, el equipo científico quiere mostrar los últimos avances en el ámbito de los interfaces cerebro-máquina. Se trata de una especie de traje robótico construido con aleaciones ligeras y polímeros, y accionado por un sistema hidráulico que hace el trabajo que los músculos de las piernas de la persona paralizada ya no pueden realizar, a partir de las órdenes que emite su cerebro.

El desarrollo es la culminación de más de diez años de investigación del científico brasileño Miguel Nicolelis, uno de los fundadores del Centro de Neuroingeniería en la Universidad Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, y la fuerza impulsora tras Walk Again Project.

La robótica ha sido coordinada por Gordon Cheng en la Universidad Técnica de Múnich. Por su parte, Nicolelis y su equipo se centraron en los sistemas que permitieran leer las ondas cerebrales y en usar esas señales para controlar extremidades robóticas.

Nicolelis ha estado entrenando a nueve personas con paraplejia, con edades de entre 20 y 40 años, para usar el exoesqueleto en un centro de rehabilitación neurorrobótica de São Paulo. Tres serán elegidos para asistir a la ceremonia de apertura, previa al partido inaugural entre Brasil y Croacia, y de ellos, solo uno dará la patada al balón.

“En los últimos días, cuatro de los pacientes se pusieron el exoesqueleto y dieron sus primeros pasos. Uno de ellos ya ha usado el control mental para patear una pelota. Así que desde el punto de vista científico, clínico y tecnológico estamos cumpliendo nuestros objetivos. El traje robótico está siendo controlado por actividad cerebral y enviando señales de retroalimentación al paciente”, ha explicado Nicolelis a la BBC.