jueves, 19 de junio de 2014

Un equipo de 150 científicos e ingenieros, reunidos en un consorcio denominado Walk Again Project, ha sido capaz de desarrollar un exoesqueleto controlado con la mente que hará posible que un joven con parálisis pueda caminar y dar el chute inaugural del Mundial de Fútbol de Brasil. Lo hará hoy a las cinco de la tarde (hora local) en el estadio Arena Corinthians, de São Paulo, ante 70.000 espectadores y una audiencia de miles de millones de personas. En España serán las 21:00, hora peninsular.

Con este acto, el equipo científico quiere mostrar los últimos avances en el ámbito de los interfaces cerebro-máquina. Se trata de una especie de traje robótico construido con aleaciones ligeras y polímeros, y accionado por un sistema hidráulico que hace el trabajo que los músculos de las piernas de la persona paralizada ya no pueden realizar, a partir de las órdenes que emite su cerebro.

El desarrollo es la culminación de más de diez años de investigación del científico brasileño Miguel Nicolelis, uno de los fundadores del Centro de Neuroingeniería en la Universidad Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, y la fuerza impulsora tras Walk Again Project.

La robótica ha sido coordinada por Gordon Cheng en la Universidad Técnica de Múnich. Por su parte, Nicolelis y su equipo se centraron en los sistemas que permitieran leer las ondas cerebrales y en usar esas señales para controlar extremidades robóticas.

Nicolelis ha estado entrenando a nueve personas con paraplejia, con edades de entre 20 y 40 años, para usar el exoesqueleto en un centro de rehabilitación neurorrobótica de São Paulo. Tres serán elegidos para asistir a la ceremonia de apertura, previa al partido inaugural entre Brasil y Croacia, y de ellos, solo uno dará la patada al balón.

“En los últimos días, cuatro de los pacientes se pusieron el exoesqueleto y dieron sus primeros pasos. Uno de ellos ya ha usado el control mental para patear una pelota. Así que desde el punto de vista científico, clínico y tecnológico estamos cumpliendo nuestros objetivos. El traje robótico está siendo controlado por actividad cerebral y enviando señales de retroalimentación al paciente”, ha explicado Nicolelis a la BBC.

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