Andar por un callejón solitario y oscuro donde un delincuente puede ocultarse fácilmente a la espera de una nueva víctima podría ser menos peligroso si fuese posible detectar la presencia de alguien aunque no lo tengamos a la vista. Puede que esto se logre gracias a una nueva clase de lente ultradelgada para cámaras infrarrojas más pequeñas y baratas. Las cámaras de este tipo permiten detectar el calor corporal en la oscuridad e incluso con algunos obstáculos interponiéndose, pero por razones de costo y tamaño no son un utensilio fácil de llevar encima.
El equipo de Tatiana Grulois, del laboratorio aeroespacial francés ONERA, ha dado con una prometedora estrategia de diseño para fabricar una cámara térmica infrarroja con una lente hecha de silicio, un material mucho más barato que los usados hasta ahora para las lentes de tales cámaras.
El prototipo de cámara infrarroja, desarrollado en colaboración con expertos del Centro Nacional francés para la Investigación Científica (CNRS), la compañía de sensores infrarrojos ULIS, y el Instituto de Óptica, todas estas entidades en Francia, tiene un amplio campo de visión (130 grados) y se desempeña bien en condiciones de poca luz. Es efectivo en un amplio rango de longitudes de onda de luz infrarroja, de 7 a 14 micrómetros, una banda que es muy sensible a diferencias en la temperatura.
La nueva lente de silicio es más pequeña que una moneda de 1 céntimo de euro. Aunque no tiene una resolución espléndida, la lente es lo suficientemente buena como para revelar la presencia de una persona y algunos rasgos generales de ella.
Las aplicaciones potenciales de la nueva cámara infrarroja incluyen tareas de vigilancia a bajo costo, en el hogar para detectar intrusos, o en la calle para detectar posibles atacantes ocultos en callejones oscuros o en esquinas.
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