jueves, 19 de junio de 2014

El equipo de Damiano, El-Khatib y el Dr. Steven Russell, de la Unidad de Diabetes en el Hospital General de Massachusetts, ya probó con éxito en ensayos clínicos una versión más primitiva del dispositivo varios años atrás.

Junto con las mejoras en el software que permite al dispositivo adaptarse a una amplia gama de necesidades individuales de aplicación de dosis, la nueva versión también se apoya en un hardware mejorado, incluyendo un teléfono inteligente (iPhone 4S) capaz de comunicarse inalámbricamente de forma práctica con dos bombas que proporcionan las dosis de insulina y glucagón. Cada cinco minutos, el teléfono inteligente o smartphone recibe una lectura del azúcar en sangre desde un sensor continuo de glucosa, que se emplea para calcular y administrar una dosis de insulina o de glucagón.

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